¿Por qué fallo con mis dietas y siempre recupero el peso perdido?
- Greta Lares

- 3 ago 2020
- 3 min de lectura

¿Cuántas veces solemos decidirnos a comenzar una dieta?
Este año quizás con mayor fuerza y a consecuencia del confinamiento ante el Covid-19, nuestras rutinas y hábitos se han visto seriamente afectados y si bien es cierto que muchos parecen adaptarse con mayor facilidad a este nuevo orden mundial y reglas del juego, por así decirlo, muchos otros encuentran un poco más cuesta arriba este proceso de adaptación. La ansiedad producto del encierro y las preocupaciones diarias que suponen la incertidumbre, así como las horas de ocio que pueden traer consigo, pueden traer como consecuencia directa, que se descontrole nuestra ingesta calórica y en consiguiente aumentemos de peso.
Comenzar un dieta es entonces una de las prioridades que comienzan a dibujarse en nuestros planes y de inmediato, comenzamos a buscar la fórmula mágica que nos haga volver a la figura que solíamos tener (o que deseamos tener) ahora que disponemos de más tiempo.
El principal problema que sugiere comenzar una dieta sin supervisión y sobre todo con alcance de metas a corto plazo: "Pierde peso en 1 semana" "Luce glúteos perfectos en 30 días" "Reto de X días para un cuerpo de playa" "Abdominales marcados en 4 semanas" y pare de contar, es que además de plantearnos expectativas irreales, terminan por sesgar nuestra capacidad de comprensión los alimentos y de una ingesta adecuada sobre la base de requerimientos que varían de persona a persona.
No existen atajos para un estilo de vida. Los cambios de hábitos son parte de un proceso que incluye análisis y comprensión de lo que ocurre para poder asumirlo cómoda y rutinariamente. Generarlos requiere paciencia, constancia, disciplina y dedicación. Sin embargo, es lo que hace que sea sostenible a largo plazo o de forma permanente. Haces de lo rutinario un hábito y éste se hace costumbre.
El fracaso de las dietas se basa en que simplemente no pueden ser sostenidas a largo plazo. Nadie puede sobrevivir o ser funcional si no obtiene los nutrientes para poder sostenerse. Es imposible restringirse de alimentos que nos aportan macronutrientes, porque gracias a ellos nuestro organismo se mantiene vivo y con energía suficiente. El fracaso de las dietas radica en que son altamente restrictivas para que "mágicamente" nos hagan perder esos kg demás que tanto nos molestan.
El problema con esto es que al no poder sostenerse en el tiempo, eventualmente vuelves a tus viejos hábitos y el organismo que estaba funcionando en estado de emergencia, se aferrará a esa vuelta a los viejos hábitos con más fuerza que nunca. Por eso el efecto rebote aparece, no solo para hacernos recuperar rápidamente esos kg demás, sino que sumará algunos más. Esto genera frustración y eventualmente salimos en búsqueda de una nueva fórmula mágica, que hace que caigamos en un círculo vicioso sin fin.
Para empeorar las cosas, producto de esta ida y venida en dietas restrictivas, nuestro cuerpo se hace "menos eficiente" ya que ve dichas restricciones como amenaza y al salir de ellas, se aferrará a mantener a nuestro organismo "funcional" trayendo consigo el "metabolismo lento" que tanto tememos.
En conclusión, una dieta no debe ser restrictiva, no debe eliminar comidas, ni alimentos, ni obligarnos a hacer ayunos innecesarios. Las dietas balanceadas no se basan en jugos ni infusiones, tampoco en sustitutos líquidos "llenos de nutrientes". Un plan de alimentación debe ser pensado sobre la base de los requerimientos diarios de quien lo desea y esto varía de individuo a individuo.
Los hábitos poco saludables que has llevado por largo tiempo, deben ser mejorados de forma sistemática, para que aprendas la forma correcta de sustituirlos o reducir su ingesta sin que esto suponga ansiedad o frustración. No hay atajos, pero si salida hacia un estilo de vida sostenible que puedas mantener en el tiempo y que te lleven a la figura que tanto deseas.




Comentarios